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6 estrategias para que tu hijo/a deje de compararse con los demás

Es común que los niños se comparen con otros como una forma de comprender su entorno y a sí mismos, pero cuando esta tendencia es frecuente, puede afectar su autoestima y seguridad. Los padres juegan un rol clave en enseñarles a enfocarse en su propio progreso y logros. A continuación, presentamos estrategias prácticas para ayudar a tu hijo/a a valorar su individualidad y fortalecer su autoconfianza.

1. Refuerza sus habilidades y logros únicos

Cada niño tiene talentos y cualidades especiales, pero a veces no los ve si nadie se los señala de forma concreta.

Cómo hacerlo:

  • Evita los elogios generales y utiliza comentarios específicos.
  • Resalta sus logros sin compararlo con nadie.

Ejemplos:

  • “Eres muy bueno construyendo con bloques, me encanta cómo piensas antes de colocar cada pieza.”
  • “Tienes mucha paciencia para resolver rompecabezas, eso es valiosísimo.”

Por qué funciona:

Les ayuda a reconocer sus capacidades propias y construir una autoestima sólida basada en su esfuerzo.

2. Enseña a valorar el esfuerzo, los errores y el aprendizaje

El objetivo no es ser el mejor, sino aprender y mejorar. Para ello, es clave que los niños vean que equivocarse y esforzarse son parte del camino.

Cómo aplicarlo:

  • Refuerza su perseverancia, no solo los resultados.
  • Normaliza los errores como parte natural del aprendizaje.
  • Valora la iniciativa aunque el resultado no sea perfecto.

Ejemplos:

  • “Estoy orgulloso de que siguieras intentándolo aunque fuera difícil.”
  • “Lo importante es que probaste algo nuevo, ¡eso ya es un gran paso!”
  • “No pasa nada si te equivocaste, cada intento te enseña algo nuevo.”

Caso real:

Mateo, de 7 años, se frustraba porque sus dibujos no eran tan “bonitos” como los de sus compañeros. Su madre empezó a felicitarle por su creatividad y constancia, y con el tiempo dejó de compararse y volvió a disfrutar dibujando.

3. Evita las comparaciones y fomenta un entorno positivo

Las comparaciones, aunque sean bienintencionadas, generan inseguridad. Es mejor centrarse en el progreso personal.

Cómo hacerlo:

  • Sustituye las comparaciones por observaciones de mejora.
  • Crea en casa un ambiente de colaboración, no de competencia.

Ejemplos:

  • “Antes te costaba mucho y ahora lo haces mucho mejor, ¡felicidades!”
  • “Me gusta cómo pensaste una forma nueva de resolverlo.”
  • Celebra el trabajo en equipo: “Me encantó cómo ayudaste a tu hermano, eso hizo que todo saliera mejor.”

4. Recuérdale que cada persona avanza a su ritmo

No todos aprenden igual de rápido. Aceptar esa diversidad es clave para evitar frustraciones.

Cómo transmitirlo:

  • Refuerza que cada uno tiene tiempos distintos.
  • Evita meter prisa o compararlo con otros.

Frases útiles:

  • “Algunas cosas las aprenderás antes y otras después, y eso está bien.”
  • “Lo importante no es ser el primero, sino seguir avanzando.”

Ejemplo real:

Nico, de 9 años, odiaba leer porque su madre lo comparaba con su hermana mayor. Cuando ella cambió el enfoque y celebró sus avances personales, Nico recuperó la motivación por la lectura.

5. Modela la autoaceptación y la gratitud

Los niños aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos. Si ven que aceptamos nuestras diferencias y practicamos la gratitud, ellos también lo harán.

Cómo aplicarlo:

  • Comparte historias personales de superación.
  • Evita hablar mal de ti mismo o de otros por sus resultados.
  • Introduce un pequeño ritual de gratitud familiar.

Ejemplos prácticos:

  • “Cuando era niña me costaba mucho aprender matemáticas, pero avancé poco a poco.”
  • “Hoy me gustó de mí que ayudé a un amigo.”
  • “Me siento bien porque terminé algo que me costaba trabajo.”

6. Comprende qué hay detrás de sus comparaciones

Cuando tu hijo se compara, no lo ignores: esa comparación esconde una emoción que merece ser escuchada.

Cómo detectarlo:

  • Observa con quién se compara.
  • Escucha cómo habla de sí mismo.
  • Identifica cómo se siente después.

Ejemplo práctico:

Si dice: “Pedro es mejor que yo en fútbol”, en lugar de consolarle con un “no es cierto”, prueba con:

  • “¿Por qué crees eso?”
  • “¿Cómo te hace sentir pensarlo?”
  • “¿Qué disfrutas del fútbol, aunque Pedro juegue diferente?”

Por qué es importante:

Esto te permite abordar el origen del problema: inseguridad, miedo al fracaso o necesidad de reconocimiento.

Ayudar a tu hijo/a a dejar de compararse con otros es un proceso continuo que implica fomentar su autoconfianza, celebrar su individualidad y enseñarle a valorar su propio esfuerzo y progreso. Con estas estrategias, estarás promoviendo en él una base sólida de autoestima y autoconocimiento.

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